A través del Decreto Presidencial 5556, el presidente Rodrigo Paz ha designado de manera interina a Lionel David Valenzuela Peláez como nuevo Inspector General de la Policía Boliviana. El relevo de Gunther Agudo, quien apenas permaneció tres meses en el cargo, evidencia una vez más la inestabilidad en el mando policial y el uso discrecional de la normativa presidencial para ajustar la estructura de seguridad a los intereses del Ejecutivo de turno.
Valenzuela, quien fungió como comandante en Beni durante la administración de Luis Arce, llega ahora a un puesto clave de fiscalización interna bajo la firma directa de Paz. Este movimiento por decreto, que elude mecanismos de mayor consenso institucional, refuerza las críticas sobre la instrumentalización política de la fuerza pública. Desde una mirada de fiscalización popular, resulta alarmante que la Inspectoría —el órgano llamado a velar por la transparencia y combatir la corrupción interna— sea ocupada mediante designaciones que parecen responder más a lealtades coyunturales y reciclaje de cuadros que a un plan de reforma profunda y democratización de la institución policial.
